¿Qué es la felicidad para ti?

Definiendo la felicidad

 

La felicidad parece ser el objetivo principal en la vida de las personas. ¿Estás satisfecho con tu vida? ¿Eres feliz? Son preguntas recurrentes que no tienen fácil respuesta. La felicidad se identifica con un estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno. La RAE lo define como Estado de grata satisfacción espiritual y física

Tradicionalmente se ha hecho una identificación entre “estar feliz” y el “bienestar” de las personas, pero esto no es exactamente así. El bienestar va más allá del concepto de felicidad. Diener, más conocido como Dr. Happiness, considera que aquello que denominamos felicidad no es otra cosa que el bienestar subjetivo que percibe el individuo, el cual está compuesto por el balance resultante del afecto positivo y el afecto negativo que el individuo experimenta y la satisfacción vital del mismo (Diener et al. 2006). Este autor defiende que el bienestar subjetivo es un término que actúa como paraguas de las diferentes evaluaciones que las personas hacen sobre su vida, los eventos que les han ocurrido, lo que ellos están experimentando internamente, sus cuerpos y mentes, y las circunstancias en las que viven.

La OCDE (2013, p.10) “Guidelines on Measuring of Subjective Well-being” define el bienestar del individuo como los “estados mentales positivos, incluyendo todas las posibles evaluaciones, positivas y negativas, que las personas hacen de sus propias vidas y las reacciones afectivas de las personas a sus propias experiencias

Además de estos dos elementos, evaluación de la propia vida (satisfacción vital) y afecto (bienestar emocional) hay autores como Huppert et .al (2009) que incluyen el sentido de propósito y compromiso (Eudemonía) como parte del bienestar subjetivo.

 

¿Qué es el bienestar emocional?

 

El bienestar emocional está relacionado con nuestras emociones y estados de ánimo en un momento determinado de nuestra vida. Un día nos podemos sentir las personas más felices y afortunadas del mundo, pero al día siguiente, tras una discusión con nuestra pareja o con el jefe, podemos cambiar nuestra percepción y considerarnos sumamente desdichados. Esto se debe a que el concepto de felicidad se ha vinculado tradicionalmente con nuestras experiencias positivas en la vida, es decir, a momentos de afecto positivo.

Recuerda esas últimas vacaciones, la sonrisa de tus hijos, o cuando te comunicaron que todo había ido bien tras una cirugía a la que te sometiste. Este bienestar experimentado, como se conoce por los expertos, está ligado a una particular experiencia vivida en un determinado momento. Así, las personas realizamos una valoración subjetiva de nuestras experiencias y cuando las experiencias son positivas nos metemos un pequeño o gran “chute” de felicidad, que cubre nuestras expectativas momentáneamente. Sin embargo, cuando las experiencias que vivimos son negativas, o nosotros las percibimos como tales, nuestra felicidad se resiente. El conductor de al lado invade nuestro carril mientras dibuja una mueca de superioridad, mi hijo viene a casa otra vez con malas calificaciones, ese compañero de trabajo “tan amable” vuelve a marcarse un tanto a mi costa, o me comunican que un familiar tiene una enfermedad grave y mi felicidad se resiente.

Esta forma de evaluar mi bienestar aparece ligado a una visión “hedónica” de la felicidad, sumando puntos con el afecto positivo y restándolos con el afecto negativo que experimentamos.

 

Satisfacción vital

 

 “La satisfacción personal es el ingrediente más importante del éxito.” Denis Waitley

 

Nuestra felicidad no solo se compone del balance de acontecimientos positivos y negativos  que experimentamos en nuestras vidas, sino también por lo que ha ocurrido en nuestro pasado y cómo lo recordamos, haciendo un balance de nuestra experiencia vital. Esto es lo que los teóricos e investigadores de la felicidad denominan la “satisfacción vital”, es decir, la evaluación de todas las experiencias vividas a lo largo de nuestra existencia, las cuales traemos al momento presente a modo de recuerdo emitiendo un juicio sobre ellas. Al medir la satisfacción vital  lo hacemos refiriéndonos a la vida en su conjunto e incluimos aspectos como la satisfacción en el ámbito económico, laboral, hogar, salud, ocio y entorno.

Pavot and Diener et al. (1991) dicen que la forma que tenemos de evaluar nuestras propias vidas es la de construir un estándar que nos parece apropiado para nosotros mismos y comparar nuestra vida con ese estándar. Si lo que es nuestra vida nos parece apropiado respecto al estándar, entonces estaremos satisfechos, si por el contrario pensamos que estamos por debajo de nuestro estándar nos mostraremos insatisfechos.

Piensa en cómo evalúas tu vida ¿estás satisfecho con tu vida tal como es? ¿Piensas que tu situación en los diferentes aspectos de la vida es adecuado al estándar que tienes sobre lo que tu vida debería ser? Piensa que se trata de un proceso totalmente subjetivo que va a depender de la visión que tengas del mundo, tus creencias sobre ti o sobre los demás, tus expectativas, el entorno donde vivas o incluso tu propia personalidad.

 

Eudemonía

 

“La vida no tiene sentido, excepto el sentido mismo que cada uno le da a su propia vida al revelar todos sus poderes”  Erich Fromm

 

Hay cada vez más voces en la filosofía y en la ciencia que vinculan la felicidad con una vida llena de significado, relacionada con los valores del individuo y la propia espiritualidad. Esto es lo que se conoce como eudemonía.

La palabra eudemonía proviene etimológicamente del griego, de la suma de eu (bueno) y daimon, algo así como espíritu o ángel. Aristóteles, en su ética a Nicómaco, pide a los hombres que vivan de acuerdo con su “daimon” o sentido ideal de la vida o criterio de perfección que es el que da sentido a la vida de una persona. Decía Aristóteles que esos esfuerzos por vivir de acuerdo a su “daimon” harán que la persona alcance un estado óptimo, llamado eudaimonía. En la antigua Grecia se pensaba que el daimon era el genio o acompañante del alma, como decía Heráclito, “el carácter del hombre es su daimon”

Este tipo de bienestar se conoce también como funcionamiento psicológico positivo o florecimiento y va más allá de la observación de los estados emocionales del individuo, centrándose en el desarrollo del propio potencial de la persona. (Huppert et al., 2009) relacionan la eudamonía con variables tales como la autonomía, la competencia, el interés por aprender, la orientación al logro, sentido de propósito, la resiliencia, el compromiso social, el cuidado a los demás y el altruismo.

Como podemos ver, este tipo de bienestar está relacionado con capacidades del individuo más que con sus resultados finales, con hacer lo que quieres y verdaderamente sientes pasión en esta vida, sentirte parte de algo y no un mero ejecutor de las órdenes de los demás.

Y para ti ¿qué es la felicidad? Comparte tu propia definición de felicidad y hazme llegar tus comentarios.

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